Dentro de la literatura castellana medieval -sobre todo en la realizada desde principios del siglo XII hasta mediados del siglo XIV-, observamos constantemente ficciones didácticas cuyo plan general consiste en un catálogo de relatos breves. Nos ref...
Dentro de la literatura castellana medieval -sobre todo en la realizada desde principios del siglo XII hasta mediados del siglo XIV-, observamos constantemente ficciones didácticas cuyo plan general consiste en un catálogo de relatos breves. Nos referimos a numerosas obras cuentísticas como la Disciplina Clericalis, el Barlaam et Josafat, el Calila e Dimna, El conde Lucanor, el Libro de buen amor, etc. Para denominar esta concepción literaria, se han empleado algunos términos como la novela-marco, la caja china, el ensartado, etc. Todas esas composiciones no son sino una incorporación de ejemplos, parábolas, fábulas, etc., en su mayoría, traducidos de diversas obras didáctico-morales bastante ajenas como la Panchantantra, el Ysopete, los Proverbios salomónicos, el Talmud, el Libro de los doce sabios, las Mil y una noches, las Metamorfosis de Ovidio, etc. A la vista de esta tendencia narrativa, nos preguntamos, ¿cuáles serían los elementos estilísticos que contienen la esencia de dichos textos didácticos?; y, además, ¿cómo se explicaría su valor histórico dentro de las corrientes literarias cortesanas del medievo castellano? Para resolver estas cuestiones, es imprescindible, por un lado, examinar las mencionadas obras atendiendo a algunos elementos fundamentales de la composición -i.e. el tema, el narrador, el plan general, las técnicas narrativas, etc.- y, por otro, analizarlas desde un punto de vista comparativo.
Una vez estudiados los textos anteriormente referidos, consideramos que pueden apreciarse las siguientes dos tendencias narrativas: en primer lugar, en aquella época se produjo una creciente valoración de la aportación personal del poeta en detrimento de la de una mera lección moral de tipo determinista; en segundo lugar, los poetas mostraban una cierta predilección hacia el empleo de una clase de narrador cada vez más íntima que reflejaría la voz inmediata del autor. Efectivamente, estos rasgos ponen de manifiesto el cambio paulatino del gusto estilístico hacia un tipo más perspicaz e individual. Si comparamos esas obras cuentísticas con algunas ficciones alegóricas del siglo XV -i.e. Dezir al nacimiento de don Juan II, Dezir a las siete virtudes, Comedieta de Ponza, Laberinto de Fortuna, Triunfo de Fama, Triunfo de Amor, etc.-, se hará más evidente el constante interés de los poetas medievales por la búsqueda de un nuevo estilo más persuasivo, más convincente. En estas ficciones alegóricas, se adaptan de manera diferente numerosos tópicos tradicionales, que habían sido utilizados en la composición de textos cuentísticos: por ejemplo, por un lado, los poetas utilizaron el antiguo esquema de la novela-marco con el fin de expresar cuestiones propias de un individuo, y, por otro, a lo largo de la narración enumeraban simplemente los nombres de figuras simbólicas, sin desarrollar todas las historias relacionadas con ellas. Creemos que esta segunda solución habría sido un método eficaz especialmente para los lectores cuatrocentistas, puesto que estaban acostumbrados a una clase de literatura bastante comprometida. Así pues, el objeto principal de este estudio consiste precisamente en la comparación de aquellos textos didácticos con el fin de comprender la evolución de las ficciones medievales en castellano y, al mismo tiempo, de reconocer el hecho de que un estilo narrativo se constituye de acuerdo con el gusto literario o clase de lector de la época más que en función del contenido mismo.